Mis primeros "Carrot Cake Cupcakes" o "Cupcakes de Zanahoria"


Con este tiempo de frío y lluvia lo último que nos apetece es comernos un helado, ¿verdad?
Hoy os traigo un posible remedio en forma de Cupcakes de Zanahoria o Carrot Cake Cupcakes que os ayudará a olvidaros del mal temporal y a ser un poco más felices.

Cuando preparo algo que puede resultar raro o poco común, me gusta documentarme antes sobre ello e indagar en su posible historia. En este caso, la Carrot Cake americana, que es realmente la versión original, se empieza a preparar en la Edad Media (¡casi na'!). Por lo que he podido leer, la principal causa que dio lugar a este delicioso postre fue la imposibilidad de adquirir productos dulces como el azúcar o la miel, entre otros, por lo que alguien (bendito/a ese/a alguien) decidió incluir un elemento fácil de conseguir y de sabor azucarado como es la zanahoria. 

Me resulta sorprendente, a la par que gratificante, que sigamos conservando tradiciones tan antiguas en la actualidad. ¿A vosotros/as no? Si es que me pongo a pensar, y llego a la conclusión de que los libros son la herramienta más poderosa sobre la faz de la tierra. A mí me aterra imaginar que una receta tan maravillosa como ésta hubiera quedado en el olvido y no hubiera llegado hasta nuestras cocinas, jajaja.


Llevaba un montón de tiempo queriendo preparar mi propia tarta de zanahoria, pero nunca encontraba ni el momento ni una receta que dijeras... "Esto es lo mejor que me he comido en mi vida". La otra tarde me dieron unas ganas tremendas, y aprovechando que estaba desocupado... Total, que decidí escribirle a mi colega y repostera Irene, del blog My Sweet Cakeland para que me aconsejara. Rápidamente me contestó que ella tenía una receta infalible y que estaba de muerte. Como normalmente me suelo fiar bastante de ella, le hice caso y preparé su receta.

Os aviso con tiempo... ¡NO VAIS A PROBAR OTRA COSA MEJOR! La zanahoria no la encuentras por ningún lado, y el bizcocho queda tan ligero y jugoso que pensarás que estás masticando aire, jajajaja. Y, bueno... La crema de queso es... ¡¡ESPECTACULAR!! Queda súper firme, aunque demasiado dulce para mi gusto. Pero eso se arregla echando menos azúcar glasé o icing sugar (250 gr. en lugar de 300 gr.).

Estoy que me hornéo encima, así que paso ya a la recetaca de hoy...

CUPCAKES DE ZANAHORIA o CARROT CAKE CUPCAKES
(Receta del blog My Sweet Cakeland )

Para 12 cupcakes
130 gr. de harina de trigo
1 cucharadita y 1/2 de levadura en polvo
2 cucharaditas de canela
1 pizca de sal
100 ml. de aceite de oliva suave o girasol
120 gr. de azúcar moreno
2 huevos talla L
150 gr. de zanahoria rallada
50 gr. de nueces picadas (opcional)

Para la crema de queso
125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
125 gr. de queso crema tipo Philadelphia® muuuuuuy frío
300 gr. de azúcar glasé o icing sugar
12 nueces para decorar

Para los bizcochos
1. Precalentamos el horno a 175ºC, con calor arriba y abajo. Preparar un molde de cupcakes con cápsulas de papel resistentes a la grasa.

2. Rallamos la zanahoria con un procesador de alimentos, thermomix, rallador manual... ¡Con lo que tengas! Reservamos.

3. Tamizamos la harina con la levadura en polvo o polvo de hornear, la canela y la sal. Reservamos.

4. En un bol batimos el aceite con el azúcar hasta que éstos estén bien integrados. A continuación, vamos añadiendo los huevos de uno en uno y mezclamos hasta obtener una mezcla espumosa.

5. Incorporamos la harina y batimos a velocidad baja. Añadimos la zanahoria y las nueces (opcionales) hasta obtener una masa homogénea.

6. Nos ayudamos de una cuchara de helado para rellenar las cápsulas de papel que hemos preparado antes. No rellenamos más de 3/4 partes, pues nuestro cupcakes van a crecer en el horno y pueden desbordarse.

7. Llevamos al horno por un periodo de 20-22 minutos. Pasado ese tiempo, pinchamos con un palito en el centro, y si éste sale limpio, ya podemos retirar nuestros bizcochitos del horno.

8. Los dejamos enfriar durante 5 minutos en el molde y después los sacamos y los colocamos sobre una rejilla para que terminen de enfriarse.


Para la crema de queso
1. Tamizamos el azúcar glasé o icing sugar. Reservamos.

2. Batimos la mantequilla a temperatura ambiente durante un par de minutos. Añadimos el queso crema que ha de estar bien, bien frío. Batimos otro par de minutos a velocidad media.

3. Vamos añadiendo poco a poco y a velocidad baja el azúcar para no llenar la cocina de polvo. Una vez que éste se haya integrado bien, aumentamos la velocidad durante unos 8-10 minutos. ¡Ya tenemos lista nuestra crema de queso!

Para la decoración
Yo soy muy tiquismiquis, y me gusta cubrir los cupcakes con una capa de crema para que queden uniformes y no se noten las posibles imperfecciones del horneado. Luego, con una manga pastelera y una boquilla 1M de Wilton, los decoro haciendo un rosetón. Es tan fácil como colocar la boquilla en el centro del cupcake e ir dando vueltas en sentido de las agujas del reloj hasta que llegamos al final, dejamos de apretar y tiramos de la manga hacia arriba. Acabamos la decoración colocando una nuez justo donde hemos acabado de hacer el rosetón.

VOILÀ! Habemus cupcakes de zanahoria y crema de queso, jajajaja.


Nos vemos en el próximo post. 

Abrazos a puñáos.
Monsieur Citron.








Love's New York Cheesecake - Tarta de Queso del Amor

"Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás,
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar." - Antonio Machado.

No sé si será el amor que os profeso, o quizá el tiempo que llevo sin "veros", ni escribiros, pero sentía que tenía que reflejar de alguna manera en este post lo que vengo viviendo en estas últimas semanas. 
Al igual que Machado, yo tampoco he dejado de caminar. Sigo siendo igual de feliz que siempre, o más, si cabe. ¡Sí, sí, claro que cabe! Estoy mejor que nunca y toda la culpa es de la repostería, jajaja. 

¡No podéis imaginar ni por un segundo las emociones y sentimientos que experimenté la semana pasada! Sí, sí, la semana de las rosas y los corazones (y de fondant). 



¡No he visto tantas ni en el Corte Inglés! Realmente no sabría cómo resumir la etapa en cuestión, sólo sé que, a pesar del estrés, de pensar que no llegaba a tiempo y demás negativismos varios, he disfrutado como nunca. Se puede decir que... "Estaba en toda mi buttercream", jajajajaja. (Por favor, no me dejéis decir estas tonterías, jajajaja). Ya no me atrevo ni a contar las tartas y cupcakes que he tenido que preparar, porque soy capaz a fundir la calculadora. 

La aventura comenzó el pasado miércoles, cuando me encargaron mi primera "tarta futbolística" (y, encima, del Atlético de Madrid... ¡Manda reaños!). Cuando el cliente en cuestión me sugirió la idea, la verdad es que me asusté un poco porque mi inexperiencia es toda, ya lo sabéis. Y si no lo sabéis, os lo digo yo, jaja. Total, que me puse a trabajar en la tarta. ¡Hasta hice un boceto! (el cual quedará guardado en el baúl de Karina por siempre y para siempre, jajaja). Tras mucho bregar y dedicarle algo más de un día de trabajo... ¡Éste fue el resultado!



Y por si no tenía bastante... Me llega un mensaje por Facebook en el que ponía: "Hola Ginés, ¿podrías hacerme una tarta con forma de corsé para el viernes?" Ésto... ¿Cor... qué? - pensé yo. ¿¿Cómo voy a hacer yo una tarta con forma de corsé si sólo he visto uno en alguna que otra película y no me he fijado precisamente en eso?? Jajajajaja. Tras mucho divagar y buscar fotos por Internet, decidí aceptar el reto. Una vez que la terminé, me sentí el tío más orgulloso sobre la faz de la tierra. Y no lo digo sólo por el resultado, sino porque tuve el privilegio de tocar los mejores pechos del mundo mundial, jajajaja. Mirad, mirad qué risa...



¡Buf! Increíbles... (Las fotos, digo, jajajajajaja). Ay... ¡Cómo os gusta el cachondeo! 

Volviendo a temas serios... Como ya sabéis de sobra, la semana pasada fue San Valentín y vino cargado de encargos para Monsieur Citron. Lo que más ha triunfado es el Red Velvet con Buttercream de Chocolate Blanco, tanto en la versión de tarta como en la de cupcake. Más adelante os pondré alguna receta sobre eso, pero mientras os enseño las fotos de algunos de los encargos:

Pequeños bocaditos de amor...



Para un cumple especial...



¡Con pingüino y todo!


¡Rosas y pétalos everywhere!


Podría tirarme el día entero poniendo más fotos de los encargos de esta semana, pero mejor si pasamos a la recetaca de la LOVE'S NEW YORK CHEESECAKE, ¿no? 

LOVE'S NEW YORK CHEESECAKE - TARTA DE QUESO DEL AMOR
Para la base
160 gr. de galletas Digestive (yo uso unas del Lidl que llevan trocitos de naranja)
80 gr. de mantequilla derretida
1 cucharada de azúcar moreno

Para la Cheesecake
100 ml. de nata para montar con un 35% de m.g.
Zumo de medio limón
450 gr. de queso crema tipo Philadelphia o Mascarpone
165 gr. de azúcar blanco
2 huevos L
Ralladura de medio limón y de media naranja
15 gr, de harina de trigo
1 cucharadita de extracto de vainilla o vainilla en pasta
50 ml. de leche entera

Para decorar
Mermelada de fresa de buena calidad
Pepitas de chocolate

1. Comenzamos preparando la base de nuestra tarta. Trituramos las galletas con una trituradora de alimentos o con ayuda de un rodillo de cocina hasta obtener una especie de polvo. La mezclamos con la mantequilla derretida y con el azúcar moreno con ayuda de una espátula hasta que tengamos una masa compacta.

2. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo.

3. Cogemos un molde desmontable (en mi caso con forma de corazón) de unos 20 cm aproximadamente y colocamos un trozo de papel de hornear que cubra todo el fondo. Vertemos sobre éste la masa de galleta y la repartimos de manera uniforme con ayuda de una cuchara o de las manos. Lo metemos al congelador mientras preparamos la crema de la Love's New York Cheesecake.

3. Para ello, hemos de preparar primero una crema agria que consiste en mezclar la nata líquida con el zumo de medio limón y dejar reposar unos 10 minutos. Después, cogemos un bol amplio y ponemos en él el queso crema con el azúcar, y con ayuda de una batidora de varillas batimos hasta obtener una mezcla cremosa.

4. Añadimos los huevos de uno en uno. No incluimos el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado. Incluimos también las ralladuras de limón y de naranja y la vainilla. Mezclamos hasta integrarlo todo bien.

5. Ponemos ahora la harina, la crema agria y la leche en nuestra mezcla. Terminamos de batir hasta obtener una crema homogénea.

6. Sacamos nuestro molde del congelador y vertemos la crema de queso con ayuda de una espátula para que no caiga de golpe y destroce la base de galleta. 

7. Lo llevamos al horno por un periodo de 10 minutos. Pasado este tiempo, bajamos la temperatura a 150ºC y añadimos otros 50 minutos. Pinchamos con un palito de madera en el centro de la tarta, y si éste sale limpio, ya la tenemos lista.

8. Os aconsejo que la dejéis enfriar dentro del horno y que después la metáis en la nevera envuelta en papel film. Se os quedará mucho más jugosa.

9. Una vez que la tengamos fría del todo, la decoramos a nuestro gusto. Ya sabéis que los Neoyorquinos la toman sin nada, pero a mí me encanta ponerle mermelada de fresa de buena calidad. Y si encima de ponemos unas pepitas de chocolate... ¡El contraste os va a encantar! 

¡Ah! Y os doy un #TrucodelMonsieurCitron: si no queréis que os salga morenita, podéis ponerle un trozo de papel albal a mitad de cocción para que se os quede más blanquita.

¡Esto es todo! Preparadla esta misma tarde y le dais una sorpresita a vuestra pareja esta noche. Fijo que cae rendido/a a vuestros pies! Jajaja.


Un abrazo kilométrico.
Monsieur Citron.



Mi primer premio bloguero y es de... ¡Liebster Award!

Hoy, 29 de enero, a las 20:22h y con una humedad relativa del 83%, Monsieur Citron continúa siendo feliz, o quizá un poco más que de costumbre. El famoso "Congreso de Tuertos" no abre hasta mañana y todos los gatos negros se aguardan del frío en sus respectivas casas. 

¡Qué bien! ¡Qué día más maravilloso he tenido hoy! ¿No os pasa que cuando notáis que vuestros planes salen bien, veis la vida como de otro color? Así, como... ¿Rosa? Aunque, bueno, teniendo en cuenta que mi vista no es de las más privilegiadas, me conformo con observar la vida del color que sea, jajajaja. 

Rosas eran los macarons que he regalado esta mañana a "mi amiga invisible" y que aprovecho para enseñaros a continuación:
¡Qué contenta se ha puesto mi Ángela! Pero yo más todavía de verla. Ya no tendremos que ir hasta LaDurée para degustar este manjar tan exquisito y propiamente parisino. Ay... ¿He dicho parisino? Mmm... Eso me recuerda a París. Si supierais la cara de tonto cada vez que escucho esa hermosa palabra... Y es que soñar es la mejor agencia de viajes, y encima gratis, por que lo que no paro de "viajar" constantemente.

Otro de los motivos que me traen hoy a escribiros es que... ¡He recibido mi primer premio bloguero! Sí, sí, como os cuento... I can't believe it! ¿Quién se iba a fijar en un blog tan escueto y reciente como el mío? Pues precisamente de eso va el premio "Liebster Award". Los blogs con más antigüedad otorgan este premio a blogs de reciente creación y que consideran que tienen posibilidades de un futuro mejor dentro de la blogosfera o, al menos, blogs que son de su agrado y que tienen algo especial.
Yo he tenido la enorme suerte de ser nominado por el blog Candy Bytes, y les estoy enormemente agradecido. Para quienes no conocéis aún muy bien estos premios, podéis consultar si queréis el blog oficial de los Liebster Awards.

Esta nominación está sujeta a las siguientes reglas:
  1. Seguir al blog que te nominó
  2. Nominar a 11 blogs que tengan menos de 200 seguidores y avisarles de que han sido nominados por medio de comentarios en su blog, o en sus diversas plataformas electrónicas.
  3. Contestar a las preguntas que te realiza el blogguer que te nominó. Una vez que las contestes y nomines a los 11 blogs, te proclamas de inmediato ganador del Liebster Award.
  4. Realizar 11 preguntas a los blogs que nominaste.
  5. Visitar cada uno de los blogs junto a los que fuiste nominador y seguirlos (si quieres).

¿Qué quieren saber de mí?

1. Una meta en la vida. No dejar de ser nunca quien soy. 

2. Tu viaje inolvidable. No sé por qué preguntáis, porque está claro que París, jejeje.

3. Tu perdición. Los Bundt Cakes. Podría estar comiéndolos a cada momento en toda su diversidad de sabores.

4. ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? Encender mi KitchenAid y dar rienda suelta a mi imaginación. También dirijo una banda de música y toco la trompeta desde los 10 años.

5. Nombra 5 cualidades. Perfección, pulcritud, perseverancia, fuerza de voluntad y felicidad.

6. Nombra 5 defectos. Creo que con 5 sólo me quedaría un poco corto, pero... Tengo obsesión por la limpieza, me suelo quejar por todo, tengo bichofobia, no me gusta nada madrugar y tengo una risa demasiado escandalosa.

7. Seguidor incondicional de... Mí mismo. Siempre.

8. ¿De dónde viene el nombre de tu blog? Se lo debo en gran parte a mi amiga Ana Belén, que empezó a llamarme "Payo Limón", y yo me encargué de hacer una traducción más digna al francés.

9. Tu red social favorita. Facebook, donde también dirijo una página titulada igual que este blog.

10. Propósitos de Año Nuevo. Seguir estando orgulloso de quién soy y de lo que he conseguido hasta ahora.

11. Sueño que te gustaría realizar. Montar mi propia tienda de repostería creativa. La "Monsieur Citron Store", jajajajaja.


¿Qué quiero y necesito saber yo de vosotros/as?

1. ¿Qué harás de aquí a 5 años?

2. ¿Eres feliz?

3. Receta que mejor dominas.

4. ¿Qué te llevarías a una isla desierta?

5. Cuéntame 5 virtudes.

6. Dime 5 defectos tuyos.

7. ¿Repostero/a por afición o por pasión?

8. Tu mayor logro en la vida.

9. ¿Por qué elegiste ese nombre para tu blog?

10. Tu mayor perdición.

11. ¿Eres un soñador o una soñadora?


Nomino a...



¡¡¡UN ABRAZO KILOMÉTRICO!!!
Monsieur Citron.

Baby Shower Cake


¿Existe algo más bonito que la vida? Por supuesto. El hecho de poder engendrar nuevos y diminutos seres y el otorgarles el derecho a la vida ya es bonito, pero lo es aún más verlos crecer.

En esta ocasión, Fuensanta ha decidido celebrar la llegada del futuro Sergio con una "baby shower". Ahora es cuando os preguntaréis... ¿Una "baby shower"? ¿Eso qué es? ¿Una fiesta en la que bañan al bebé (por lo de "have a shower", en inglés)? ¡Claro que no! El bebé será bañado cada vez que se estime oportuno y en el lugar adecuado con las personas pertinentes, jajajaja. Se trata, como digo, de una fiesta de bienvenida con motivo del nacimiento un nuevo ser, y que normalmente tiene lugar antes del parto.

¡Si es que lo queremos todo! Fijaos bien y os daréis cuenta de que cada vez estamos adquiriendo más tradiciones extranjeras. Sin ir más lejos... "Halloween". Estamos deseando que llegue el 31 de octubre para disfrazar a nuestros pequeños (incluidos nosotros también) e ir puerta por puerta pidiendo golosinas con la famosa y amenazante frase de "Truco o Trato". Con un poco de suerte, el huevo te lo guardas para hacer unos cupcakes. El problema viene cuando no obtienes tu recompensa y, además de incordiar al vecindario, te ves obligado a estamparle un huevo en su puerta (o en su cara, en el peor de los casos).


¿Os puedo contar un secreto? Pero, shhhh... ¡No se lo podéis decir a nadie! Venga, va... 
¡¡Ésta es la segunda tarta que hago con fondant en mi vida!! Y estoy tan contento con el resultado que ni yo mismo me creo que la haya hecho yo. Siento una satisfacción moral y personal que no puedo expresar por escrito y, mucho menos, oralmente. Lo sé, tengo aún pendiente de publicar mi primera tarta con fondant. Está ambientada en la Navidad y la hice en un curso maravilloso en Señor Pastel (Lorca).

Yo tengo la costumbre de que cuando alguien me hace algún encargo, le paso varias fotos donde se puede observar el proceso de elaboración del pedido (ya sea una tarta, unos cupcakes, o lo que sea). Y la verdad es que me encanta hacerlo porque puedo observar cómo aumenta de manera progresiva el indice la felicidad en los mensajes de ese alguien que ha confiado en mí para dicho trabajo. Lo que empieza por un "Ay, ¡qué bonito!", suele acabar por un "¡¡Dios, me encanta!! Tienes un don para esto" y eso, queridos/as seguidores/as, no tiene precio. 

Cada vez soy más consciente de que en el mundo de la repostería se ha de ser inconformista y competente (que no competitivo). Nunca nada es suficiente, al menos para mí. Nunca nada es perfecto, por mucho que la gente lo ensalce o alabe. Siempre se puede andar un paso más, y no pienso parar hasta llegar a mi línea de meta.


Hoy no os pongo la receta, pues para el bizcocho he utilizado la misma que podéis ver si pincháis aquí, y para el relleno he preparado la buttercream de chocolate blanco que también podéis ver haciendo click aquí.

Hasta la próxima publicación (que espero que sea pronto) y os deseo todo lo mejor para esta Navidad que vendrá, seguro, cargada de regalos y momentos maravillosos.

Un abrazo chilláo.
Monsieur Citron.


Milhoja de Merengue Suizo y Buttercream de Nutella


Poeta provinciano,
pajarero,
vengo y voy por el mundo,
dearmado,
sin otrosí, silbando,
sometido
al sol y su certeza,
a la lluvia, a su idioma de violín,
a la sílaba fría de la ráfaga.
(Pablo Neruda)

A veces, queridos/as seguidores/as, la poesía puede ser el más fiel reflejo del alma o, incluso, de un postre. A fin de cuentas, un poeta es tan artista como un repostero. O, al menos, así lo concibo yo. No es comparable "un verso de pie quebrado" con "una masa quebrada", salvo por la noción de rotura. Sin embargo, la elaboración de ambos puede considerarse una creación extraordinaria.

En este caso, con una plantilla y un poco de azúcar glasé podemos crear cosas realmente bonitas y sorprendentes. No es necesario comprar los utensilios más caros de la tienda, ni siquiera hace falta tener excesiva maña. Con un poco de imaginación y el par de elementos que acabo de mencionar, el éxito está asegurado. 

"Quiero una tarta que lleve un pájaro. Un colorín, a ser posible". Cuando te dicen esto, lo primero que piensas es en sí realmente serías capaz de hacer uno con fondant o con cualquier otro material comestible. Lo segundo que te pasa por la cabeza es desaparecer, jajaja.

Una vez que recuperas el sentido, echas mano de eso tan extraño y difícil de utilizar en algunas ocasiones que llaman "neuronas". Consecuentemente, se te enciende una bombilla de las de bajo consumo en la cabeza y empiezas a crear. Te sorprendes. Te emocionas. Y sigues creando hasta obtener lo que te habías propuesto conseguir. Dicho así, parece un mecanismo bastante sencillo. De hecho, lo es. 

Hablando de sencillez... A mí me están dando unas ganas inmensas de volver a preparar esta receta. ¿Os animáis a hacerlo conmigo? Venga, que yo os ayudo. ¡Lavaos las manos que tenemos trabajo!

MILHOJA DE MERENGUE SUIZO Y BUTTERCREAM DE NUTELLA®

Para el hojaldre
3 láminas de hojaldre 
Azúcar blanco

Para el merengue suizo
200 gr. de claras de huevo a tª ambiente
300 gr. de azúcar blanco
Extracto de vainilla

Para la buttercream de Nutella®
250 gr. de mantequilla a tª ambiente
200 gr. de azúcar glasé o icing sugar
3 o 4 cucharadas de Nutella®

Hojaldre
1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo.

2. Cogemos una de las láminas de hojaldre (yo lo he comprado ya hecho por falta de tiempo) y la espolvoreamos con azúcar blanco uniformemente y le pasamos un rodillo por encima sin ejercer presión. Ésto es sólo para que el azúcar quede más adherido. La pinchamos repetidamente con un tenedor por toda la superficie y colocamos un trozo de papel de hornear encima. Le damos la vuelta rápidamente y repetimos el proceso: espolvoreamos con azúcar sobre el otro lado y volvemos a pinchar con un tenedor.

3. Repetimos el paso 2 con el resto de láminas de hojaldre.

4. Horneamos cada una de las láminas por separado durante 20 minutos a 180ºC, habiendo puesto previamente algo de peso encima para que no se hinche el hojaldre y nos quede demasiado grueso. Yo he optado por utilizar otra bandeja de horno.

5. Pasado el tiempo, retiramos el hojaldre del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.

Merengue Suizo
1. Ponemos las claras de huevo y el azúcar al baño María y removemos con unas varillas de mano hasta que éste quede completamente disuelto. 

2. Pasamos la mezcla rápidamente a nuestra batidora/amasadora y batimos durante unos 10 minutos aproximadamente a velocidad alta.

3. Comprobamos que está listo cuando éste forme picos duros y firmes.

4. Ponemos el merengue en una manga pastelera con boquilla de estrella abierta (yo he utilizado la 1M de Wilton®). 

Buttercream de Nutella®
1. Batimos la mantequilla a temperatura ambiente con nuestra batidora/amasadora o con una batidora de varillas para terminar de ablandarla.

2. Tamizamos el azúcar glasé o icing sugar y lo vamos incorporando de cucharada en cucharada a la mantequilla. Batimos a velocidad baja al principio para no llenar la cocina de azúcar. Aumentamos la velocidad gradualmente y continuamos batiendo durante unos 5 minutos.

3. Añadimos la Nutella® y batimos otros 5 minutos a velocidad alta, hasta conseguir una mezcla cremosa y sedosa.

4. Ponemos nuestra crema en una manga pastelera con boquilla de estrella abierta (yo he utilizado la 1M de Wilton®). 

Montaje
1. Colocamos una de las láminas de hojaldre (que ya habrá enfriado lo suficiente) sobre la base en la que la vayamos a presentar con un poco de buttercream a modo de sujeción.

2. Vamos haciendo "estrellas" de merengue suizo hasta completar la mitad. Hacemos lo mismo con la buttercream de Nutella®.

3. Colocamos otra lámina de hojaldre y repetimos el mismo proceso.

4. Finalmente, ajustamos la última lámina de hojaldre y colocamos encima de esta la plantilla que hayamos elegido. Espolvoreamos azúcar glasé con ayuda de un tamiz y la retiramos con muchísimo cuidado para no destrozar el dibujo.


¡Ya sólo nos queda disfrutarla con un buen par de bocados!

Muchísimas gracias por estar ahí.

Mil abrazos.
Monsieur Citron.



Layer Cake de Chocolate y Nutella®


¡Pedazo de clásico que no podía faltar en este blog! 

Además... Las tiendas no paran de ofrecernos la "Navidad anticipada" con productos tan típicos de esta época como son los Ferrero Rocher®. Y... ¿qué queréis que os diga...? Yo estoy totalmente en contra de comprar polvorones o mantecados a finales de octubre, pero... A nadie amarga un dulce... Por lo que al final acabamos cayendo. 


Una cosa que me preocupa, y mucho, es una noticia que leía esta misma mañana sobre "la extinción de la Nutella®" en el periódico La Vanguardia. No sé os habéis enterado de algo, pero yo os informo de lo que he leído: Al parecer, hay un descenso del 70% de la producción de avellana en Turquía (país que suministra este producto a la empresa italiana Ferrero®) debido a unas heladas que tuvieron lugar el pasado mes de marzo. Claro, teniendo en cuenta que entre la composición de la Nutella® nos encontramos con que un 13% de su composición es la avellana, resulta lógico que salten las alarmas. Sin embargo, no podemos corroborar hasta qué punto ésto es verídico, pero me gustaría pensar que se trata de una simple suposición.

Aunque... También os digo una cosa... ¡Al mal tiempo, buena cara! Si la Nutella® se acaba, la fabricamos nosotros de forma casera. Que no es tan difícil y puede estar igual de buena, ¡o más! Jajajaja,

Volviendo un poco a esta riquísima layer cake, sólo puedo deciros que tenéis que hacerla. Tenéis que hacerla porque os va a transportar a un mundo paralelo de felicidad y bienestar. ¡Os lo aseguro! Y si no quedáis satisfechos, os devuelvo... Nada, no os devuelvo nada porque vais a flipar, jajajaja,

Si os parece bien (a mí sí), voy a pasar a contaros cómo la he preparado y qué he necesitado para llevarla a cabo. Venga, laváos las manos que empezamos.

LAYER CAKE DE CHOCOLATE Y NUTELLA®
(Receta del bizcocho adaptada del libro El Rincón de Bea)

Para el bizcocho de 20cm
120 gr. de cacao en polvo Valor®
420 gr. de harina de trigo
500 gr. de azúcar
3 cucharaditas de bicarbonato sódico
1 cucharadita y 1/4 de levadura en polvo tipo Royal®
1 cucharadita y 1/4 de sal
4 huevos grandes
360 ml. de buttermilk (350 ml. de leche + 10 ml. de zumo de limón)
360 ml. de agua tibia
6 cucharadas de aceite de oliva suave
2 cucharadas de extracto de vainilla

Para la buttercream de Nutella®
500 gr. de mantequilla con textura de pomada
450 gr, de azúcar glasé o icing sugar
Nutella® a porrón

Para la decoración
7 u 8 bombones tipo Ferrero Rocher®

Para el bizcocho

1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo.

2. Engrasamos un molde de 20cm de diámetro, o tres (si disponemos de ellos) con spray desmoldante, o con mantequilla y harina. Reservamos.

3. Preparamos el buttermilk si no lo encontramos en nuestro supermercado habitual. Mezclamos la leche con el zumo de limón y dejamos reposar/cuajar mínimo 10 minutos.

4.Tamizamos todos los ingredientes secos en el bol de nuestra batidora/amasadora: la harina, el azúcar, el bicarbonato, la levadura en polvo, la sal y el cacao en polvo. Los mezclamos bien.

5. Añadimos los ingredientes líquidos: los huevos, el buttermilk, el agua tibia, el aceite y el extracto de vainilla.

6. Mezclamos todo a velocidad baja hasta que desaparezcan los grumos y nos quede una masa totalmente homogénea. No os asustéis, quedará muy líquida.

7. Ponemos la masa de nuestro bizcocho en el moldes (o moldes) que hemos engrasado previamente y horneamos durante 35 minutos. Comprobamos que estén cocidos hincando un palillo de madera en el centro del bizcocho, y si éste sale seco, ya podemos retirarlo del horno.

8. Dejamos templar sin desmoldar durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, desmoldamos el bizcocho y dejamos enfriar sobre una rejilla a temperatura ambiente. Es recomendable una vez frío, envolverlo con papel film y utilizarlo al día siguiente. Estará mucho más bueno, os lo garantizo.

Para la buttercream de Nutella®

1. Batimos la mantequilla durante un par de minutos para terminar de ablandarla a velocidad media-alta. Reservamos.

2. Tamizamos el azúcar glasé o icing sugar y lo incorporamos a la mantequilla en dos tandas: añadimos la primera mitad, y batimos a velocidad baja para no poner la cocina perdida. Echamos la segunda mitad y volvemos a batir a velocidad baja. Una vez que no quede rastro del azúcar, aumentamos la velocidad progresivamente durante unos 8 minutos hasta que obtengamos una mezcla cremosa.

3. Añadimos la Nutella®. Como siempre, de este ingrediente os dejo que echéis la cantidad que consideréis necesaria. Pero... No os paséis porque os puede quedar una buttercream demasiado blanda y que luego no podamos manejar con facilidad. Acabamos de batir hasta incorporar bien.

Montaje de la tarta

1. Este proceso es el básico, el de siempre. Comenzamos igualando los bizcochos con una lira, o con un cuchillo si tenéis buen pulso.

2. Continuamos poniendo un poco de buttercream sobre la base de nuestra tarta y colocamos el primer bizcocho. Lo centramos bien.

3. Echamos una capa generosa de buttercream y la extendemos uniformemente con una espátula de metal. Podéis ayudaros de una manga pastelera con boquilla redonda para este proceso, pero a mí me resulta menos práctico.

4. Colocamos el segundo bizcocho y volvemos a poner una buena capa de crema sobre éste. Repetimos el proceso con el último bizcocho.

5. Cubrimos toda la tarta con una capa fina de buttercream que actuará de "capa recoge-migas" y la metemos a la nevera durante unos 20 minutos.

6. Acabamos de cubrir la tarta con una capa de buttercream más gruesa. Nos ayudaremos de un scraper de metal o de plástico para obtener un acabado más liso y perfecto.

7. Terminamos de decorar al gusto y colocamos unos cuantos bombones tipo Ferrero Rocher®.


Pues hasta aquí puedo leer, como se suele decir... Sólo me queda pediros que pongáis en práctica esta receta si queréis endulzar vuestra vida y mejorar vuestro estado de ánimo.

Para cualquier duda y/o cuestión, ya sabéis donde encontrarme.

¡Un besazo enorme!
Monsieur Citron.


Tarta "Années Folles"


Madames et Mesieurs! 
Les Annés Folles sont arrivées à La Cuisine de Monsieur Citron!

¿Qué leches? Aquí el único loco que hay soy yo!, jajajaja. 

Si por algo se caracterizaban "Los Felices Años 20" era por el sonido de las trompetas en las calles de París y por los famosos "Cafés" de Montmartre, pero también por su revolución cultural e ideológica. La gente se sentía libre y con más ganas de vivir que nunca. 

Ya sabemos que una tarta no puede representar sentimientos como la libertad o las ganas de vivir, pero es evidente que he querido tomar como referencia esa época del París que tanto me encanta. Además, quería empezar a iniciarme en el mundo del fondant y tenía un cortador muy chulo que necesitaba estrenar YA. No encontré, pues, mejor momento que éste para hacerlo.

La mejor parte de todo el proceso para mí fue la de colocar el candelabro. Fue en ese instante cuando realmente sentí que había hecho un trabajo del que me podía sentir mínimamente orgulloso. El laaaaargo rato que eché para colocar las bolas de azúcar una por una también fue bastante jocoso, jaja. 


Yo es que tengo un problema, y es el siguiente: cuantas más cosas preparo, más me gusta la repostería. En principio no es una cosa que podamos calificar de "mala". El conflicto surge cuando quieres comerte lo que has hecho, pero no puedes porque es para un regalo; o cuando quieres comértelo, pero no lo haces para no coger kilos de más, jajajaja. 


En este último caso, creo que deberíamos tomar como referencia la filosofía de vida de aquellas personas que vivieron esa época tan hermosa como fue la de los Felices Años 20 y ser felices con lo que tenemos y con lo que comemos. A mí desde luego me plantas una tarta como ésta a una distancia de unos 20 centímetros de mi cara y, después de reír de alegría, me como hasta las velas, jajajaja.

Oye, a mí con tanto hablar de felicidad... Se me está haciendo la boca agua... ¿Qué tal si empezamos con la receta? Yo ya tengo las manos limpias, y fijo que vosotros/as también, así que... ¡Vamos al lío!

TARTA "ANNÉES FOLLES"
(Receta del Blog La Cuisine de Monsieur Citron)

Para el bizcocho
230 gr. de chocolate negro para fundir
170 gr. de mantequilla
350 gr. de azúcar moreno
3 huevos talla L
1 cucharadita y 1/2 de levadura en polvo
1 cucharadita y 1/2 de bicarbonato sódico
Una pizca de sal
370 gr. de harina de repostería
500 ml. de leche + un buen chorro de zumo de limón
Una cucharadita de extracto de vainilla

Para el relleno
200 ml. de nata para montar (mínimo 35% de m.g.)
Azúcar glas al gusto
2 cucharaditas de estabilizante

Para la decoración
400 gr, de mantequilla con textura de pomada
380 gr. de azúcar glas o icing sugar
200 gr. de chocolate blanco para fundir
Colorante en pasta Claret de Sugarflair®
Fondant o pasta de azúcar

Para el bizcocho
1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo. Engrasamos 4 moldes de 15cm de diámetro con spray desmoldante o con mantequilla y harina. Reservamos.

2. Derretimos el chocolate negro al baño maría o en el microondas en intervalos de 30 segundos para que no se nos queme. Dejamos enfriar. 

3. Preparamos el buttermilk mezclando la leche con un buen chorro de zumo de limón. Dejamos reposar unos 10 minutos para que cuaje.

4. Tamizamos la harina junto con la levadura en polvo, el bicarbonato sódico y la sal. Reservamos.

5. Batimos la mantequilla junto con el azúcar a velocidad media hasta conseguir una mezcla cremosa y blanquecina. Añadimos los huevos uno a uno, batiendo a velocidad baja. No añadimos el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado.

6. Comenzamos a incorporar los ingredientes secos en tres veces y alternando con el buttermilk a velocidad baja. 

7. Terminamos por verter el chocolate ya enfriado y el extracto de vainilla sobre la mezcla que hemos obtenido anteriormente. 

8. Repartimos la masa proporcionalmente en nuestros moldes ayudándonos de una cuchara de helado y los metemos al horno por un periodo de 30 minutos aproximadamente.

9. Pasado ese tiempo, comprobamos que nuestros bizcochos están bien cocidos hincando un palito de madera. Si éste sale seco, eso quiere decir que ya podemos sacarlos del horno.

10. Los dejamos enfriar durante 10 minutos sin desmoldar. A continuación, los desmoldamos y los dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

Para el relleno
1. Sacamos la nata para montar de la nevera y la ponemos en el bol de nuestra batidora o donde la vayamos a montar. Es importantísimo que esté muy muy fría porque, de lo contrario, podríamos tener problemas para poder montarla. 

2. Comenzamos batiendo a velocidad baja y vamos aumentándola gradualmente. Una vez que empiece a estar semi-montada, añadimos el azúcar glas en forma de lluvia sin dejar de batir.

3. Seguimos batiendo unos 5 minutos más o el tiempo que sea necesario. Incorporamos el estabilizante para nata y continuamos batiendo hasta obtener la textura deseada. Pero no os paséis batiendo, ¡pues la nata podría convertirse en mantequilla líquida! Jajajaja.

Para la decoración
1. Derretimos el chocolate blanco al baño maría o en el microondas en periodos cortos de 30 segundos para que no se nos queme. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

2. Batimos la mantequilla en nuestra batidora/amasadora o con una batidora de varillas para ablandarla un poco,

3. Tamizamos el azúcar glas o icing sugar y lo incorporamos a la mantequilla. ¡Es necesario batir a una velocidad baja para no poner la cocina perdida de polvo de azúcar!

4. Aumentaremos la velocidad de forma gradual hasta que obtengamos una mezcla cremosa y suave. Añadimos el chocolate blanco que ya habrá enfriado.

5. Yo he puesto un poco de colorante rosa en pasta para dar un toque diferente a la buttercream. Concretamente he utilizado Claret de Sugarflair®. Tened cuidado porque es un color muy intenso, y si queréis conseguir un rosa palo, debéis poner muy muy poquito.

6. También he querido dar un toque de distinción a la tarta colocándole unas cartelas que he hecho con fondant gris perla.

Montaje de la tarta
1. Cogemos el plato o stand en el que vamos a presentar nuestra tarta y le ponemos un poco de buttercream para sujetar el primer bizcocho.

2. Colocamos el primer bizcocho, centrándolo bien. Ponemos sobre este una buena capa de nata montada. Continuamos colocando y centrando el siguiente. Volvemos a ponerle otra capa de nata montada. Así sucesivamente hasta terminar con el último bizcocho, el cuál ya no llevará una capa de nata encima.

3. El el turno de utilizar nuestra buttercream. Cubrimos toda nuestra tarta con una capa muy finita de buttercream que actuará de "sujeta-migas" y metemos la tarta a la nevera durante unos 20 minutos.

4. Sacamos la tarta de la nevera y continuamos cubriéndola con una capa más gordita de buttercream. Esta vez tendremos que ayudarnos de un scraper metálico o de plástico para dejar los bordes lo más lisos y uniformes posible. 

5. Como me ha sobrado buttercream, he decidido cubrir la parte de arriba con un motivo floral. Es muy fácil hacer las rosas de buttercream. Sólo necesitáis una manga pastelera y una boquilla de estrella (yo he utilizado la 2D de Wilton®). Colocáis la manga en un punto concreto y váis girando alrededor de éste en sentido de las agujas del reloj. Dais un par de vueltas y tiráis hacia arriba. Veréis como salen solas.

6. En cuanto a la decoración de fondant, sólo tenéis que espolvorear un poco de azúcar glas sobre vuestra encimera y estirar el fondant con un rodillo antiadherente. Marcáis con el cortador que hayáis elegido y lo colocáis sobre la tarta a vuestro gusto.

7. Finalmente, he rodeado todo el borde de abajo con perlas de azúcar color plata que da un toque muy elegante y sofisticado a la tarta.


Espero que os haya gustado y que os animéis a hacer todas estas cosicas porque no son tan difíciles como pensamos y podemos sorprender a los nuestros en cualquier ocasión especial.

Un abrazo de los fuertes.

Monsieur Citron.